Generalmente los asientos alrededor de la mesa los eligen los jugadores a voluntad, dando al cajero el de preferencia, pero, si alguien lo solicita, se procede por sorteo de la manera siguiente: un jugador reparte una carta a cada participante y aquel que obtenga la mayor ocupará el lugar de su preferencia y continuando por la izquierda se sentarán los que obtuvieron las cartas menores en orden decreciente. A igualdad de valor en las cartas desempatan cortando el mazo restante hasta que se resuelva la situación. El As es la carta mayor.
Al cabo de algunas horas de juego, lo cual se estipula previamente, cualquier jugador puede pedir el cambio de lugar en la mesa, para lo cual bastará repetir la operación inicial.
Si para dar cabida a un nuevo jugador es necesario eliminar a otro participante, previo consentimiento y aceptación de todos, se procede a distribuir una carta a cada uno, y el lugar donde caiga la menor será ocupado por el que ingresa a la mesa. En caso de empate se desempata entre los mismos.
Hay un jugador que se hace cargo de la caja; distribuye las fichas y cobra los importes correspondientes en el acto o hace las anotaciones del caso para liquidar una vez finalizada la sesión. Este es responsable de las equivocaciones que pudieran ocurrir en la contabilidad.
Si al realizarse las liquidaciones algún participante notara que no puede hacer frente a su deuda, por cualquier causa, entonces se hará cargo del "déficit" el jugador o los jugadores que más hayan ganado, por partes proporcionales, y es deber del que ha quedado en falta cumplir dentro de las veinticuatro horas o en la próxima reunión de juego y antes de su comienzo.
Se evita esto, con muy buen tino, no prolongando la partida más allá de las posibilidades monetarias de que un jugador cualquiera dispone.
Antes de comenzar una partida debe fijarse su tiempo de duración y cada cual debe respetarlo aunque las pérdidas lo inciten a su prolongación con el fin de resarcirse.
Antes de comenzar el juego es necesario ponerse de acuerdo sobre las reglas que habrán de aplicarse y el tipo de juego que se seguirá.
Cualquiera de las reglas oficiales que se pongan en práctica en las variaciones familiares que suelen usarse, deben ser conocidas exactamente por todos los participantes.
Las cartas son tomadas por cualquier jugador, quien reparte una a cada uno; el que recibe el primer Jack es el encargado de comenzar el primer reparto. Después de esta mano, la dada continúa en rotación regular, como las agujas del reloj.
Cualquier jugador puede mezclar las cartas, pero siempre en último término el dador.
Después de mezclar bien las cartas, el mazo debe ser presentado al jugador de la derecha del dador para que las corte, quien puede hacerlo o negarse a ello, en cuyo caso ningún otro puede hacerlo o exigirlo.
Si hay cualquier confusión en el corte o si alguna carta quedara descubierta en el proceso, todas deben ser mezcladas y cortadas de nuevo. Después del corte, las partes del mazo deben juntarse y distribuirse. Ningún jugador tiene el derecho de pedir que las cartas sean cortadas después de iniciada la distribución.
En todos los casos de equivocación, el dador vuelve a dar de nuevo y con el mismo mazo.
Ningún jugador que haya mirado cualquiera de sus cartas puede pedir que se dé de nuevo por ninguna razón, excepto por las siguientes:
Una mano irregular es aquella en que un jugador tiene más o menos de cinco cartas.
Si un jugador tiene una mano así y ha mirado una o más de sus cartas, esa mano es falsa y el jugador debe retirarse del juego. Automáticamente sacrifica las fichas que hubiere puesto en el pozo hasta ese momento.
Si un jugador anuncia antes de mirar sus cartas, que le han dado menos de cinco y los demás tienen el número que les corresponde, el dador debe completar la mana can una carta del "tope" del mazo en el momento en que se le llama la atención por la falta.
Si el jugador ha mirado sus cartas está en falta y pierde todo derecha al juego.
(Algunos jugadores tienen la costumbre de permitir que un jugador continúe el juego con cuatro cartas, pero esto es contrario a los reglamentos oficiales).
Si un jugador anunciara antes de mirar sus cartas, que le han dado más de cinco y los otros tienen su número exacto, pueden solicitar al dador que le quite una de las cartas boca abajo, siempre que nadie haya hecho apuestas aún. La carta que se le retire debe ser colocada al final del mazo.
Si han dado manos irregulares a más de un jugador, debe volverse a dar.
Si un jugador tiene seis cartas y otro solamente cuatro, y la distribución es correcta para las demás, y si ninguno de los dos ha mirado sus cartas, el dador retira una de las seis baca abajo para completar el número del que tiene cuatro.
Un jugador que ha tirado sus cartas no puede retomarlas por ningún motivo.