Existe una relación directa entre el número de cartas y el de jugadores. Está establecido que el número de participantes sumado a la cifra de la carta menor que esté en juego debe dar por resultado once. De una manera más práctica todavía se dice: once menos el número de jugadores da el número de la carta menor que estará en juego.
EJEMPLO:
El número de jugadores varía desde dos hasta siete, pero lo ideal son cinco participantes, por las siguientes razones: en la partida con cuatro participantes, ocurre con mucha frecuencia que el juego se particulariza entre dos de ellos, uno que gana y otro que constantemente es castigado; en la de dos y tres participantes el desarrollo es demasiado veloz, y en el de seis y siete participantes, extremadamente lento y pesado.
Cuando habiendo seis participantes se desea que solamente tomen parte cinco de ellos, en cada mano el que está a la derecha del "dador" no juega. Cuando son siete y quieren jugar cinco, los dos de la derecha del "dador" no juegan; de esta manera se van turnando alternativamente en la partida. Por otra parte, esta misma eliminación puede hacerse rotativamente cada cierto tiempo, de manera que cada cuarto de hora o media hora, según se convenga, salgan del juego uno o dos y entren otros tantos de acuerdo a los que participan. Se procede en esta última forma para evitar que se pierda la orientación del juego y los planes trazados en determinado momento.